busqueda

Búsqueda personalizada
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

Ya no soporto a mi esposo




¿Pueden dos sentimientos tan antagónicos como amar y detestar, convivir en nuestros corazones? Conoce en este post aquellos casos en que esto sucede y cómo solucionarlo.


1. De la ilusión al fastidio

¿Por qué cuando todo parece tan perfecto: se enamoraron, se casaron o ya viven juntos durante buen tiempo, comienzan a aparecer esos pensamientos adversos hacia lo que dice o hace nuestra pareja? ¿Te ha pasado alguna vez? A mí no felizmente, pero voy a citarte un párrafo de una novela del genial Lev Tolstoi quien fue un gran retratista psicológico de la mujer:


"En cuanto se detuvo el tren y se apeó Ana , el primer rostro que vio en San Petesburgo fue el de su marido. “¡Dios mío! ¿Por qué le habrán puesto así las orejas?“, pensó, mirando su arrogante y fría figura, y sobre todo los cartílagos de sus orejas, que ahora le llamaban la atención, en los que se sostenían las alas del sombrero. Al verla, se dirigió a su encuentro con su habitual sonrisa irónica, mirándola con sus grandes ojos cansados. Una sensación desagradable oprimió el corazón de Ana cuando se encontró con la mirada tenaz y cansada de su marido. Era como si esperara verlo distinto. Lo que más la sorprendió fue la sensación de descontento de sí misma que experimentó al encontrarse con él. Era una sensación  familiar, conocida, semejante a la hipocresía, que experimentaba al tratar con su marido; antes no se daba cuenta de ello; en cambio, ahora lo reconocía clara y dolorosamente."


Ana Karenina, es la novela de donde surge este párrafo magistral en que vemos cómo Ana, quien tiene ya varios años casada con su marido, de pronto nota que sus orejas son feas, cartilaginosas, insoportables. ¿Por qué? En el caso de ella, porque se había enamorado de otro hombre, el oficial Vronsky.
Y este nuevo y repentino amor, hizo que todas las otras cosas adquieran una nueva y más real perspectiva, ¿o acaso las orejas de su marido eran nuevas? Para nada, siempre fueron así, pero Ana, cuando estuvo enamorada de él, las vio perfectas, pero era con la mirada borrosa del apasionamiento idealizante que se deshizo, una vez que se enamoró de otro.
Esta es una de las razones por las que, de pronto, un amor aparentemente apasionado, comienza a contaminarse, a llenarse de dudas: ¿por qué de pronto ya no soporto a mi pareja? podría ser no solo por enamorarse de otro, como le pasó a Ana Karenina, sino por alguna vicisitud, problema o circunstancia que empiece a agobiarnos, a cansarnos y a hacernos pedir que todo sea perfecto en nuestra pareja.

2. Las causas
Examinemos algunas de estas causas, por las que de pronto, ya no soportes a tu pareja:

  • Estrés: a veces, el sobrellevar la vida en pareja, y afrontar lo que no pensamos cuando vivíamos ilusionados como: pagar las cuentas de la casa, las deudas, los quehaceres, etc., nos pasan la factura y hacen que el estrés nos invada y.. la exigencia de que todo sea perfecto en nuestra pareja.
  • Desamor: muchas veces nos volvemos pareja, casamos o vamos a vivir con personas de las que estamos muy enamoradas, pero a quienes no conocemos lo suficiente, por lo que, una vez que comenzamos a ver con los ojos de la realidad, comienza la lista de quejas: ¿por qué roncas, por qué eres tan callado, hablador, gritón, flojo, egoísta, superficial…? etc.

  • Rutina: la rutina de la vida diaria a veces comienza a consumirnos y esta desazón,  nos hace mirar con ojos rabiosos a nuestra pareja.

  • Ilusión: enamorarse puede confundirse fácilmente con ilusionarse, y esto nos hace no aceptar a la pareja tal y como es, sino solo como la vemos nosotras. Así, por ejemplo, un hombre que luego de 10 años de matrimonio, se va quedando calvo y engorda, de pronto ya no te gusta y ya no te atrae.

  • Embarazo: algunos tipos de embarazo juegan con nuestras hormonas, de tal manera que nos transforman. Una prima mía me llamó llorando un día, me dijo que de pronto no soportaba nada de su  marido, ni siquiera su olor, su voz y su presencia. Lo botó de su cama y casi de su hogar… todo, hasta que nació su niño.

  • Inmadurez: a veces no es él, somos nosotras, que no sabemos lo que queremos ni conocemos la real dimensión del amor y nos volvemos caprichosas al respecto.

3. ¿Necesitamos terapia?



A muchas parejas se les escarapela el cuerpo cuando oyen la palabra “terapia”, sin embargo es una buena alternativa cuando hayamos probado todas las soluciones posibles, las cuales te paso a enlistar:
  • Haz un autoanálisis sobre lo que está sucediendo en tu vida de pareja. ¿Realmente es tu pareja la culpable de todo lo que sucede con tus sentimientos? ¿o eres tú quien de pronto has descubierto que no tienes bien en claro lo que quieres o no tienes tan claro cómo es tu pareja con todos sus defectos y virtudes?

  • Haz una lista. Esto de las listas siempre ayuda porque nos permite ordenar las ideas y analizarlas luego. Enlista en un lado, todo lo que no te gusta de tu pareja o lo que hoy en día te molesta de él, luego, en otra columna, enlista todo lo que sí aprecias de él. No te dejes llevar por los sentimientos negativos y no pienses que no hay nada que poner en esta segunda lista. Por algo te enamoraste de él.

  • Rememora los momentos más románticos que vivieron juntos: tu primera cita, tu primera cena romántica, la pedida de mano, etc. Recuerda lo que sentías cuando lo miraste a los ojos, cuando le diste el sí, y piensa si lo que te disgusta de él se equipara en fuerza o intensidad a los sentimientos positivos de amor que sentías por tu pareja.

  • Conversa con tu pareja. Si lo que te molesta de tu pareja son cosas que se pueden resolver, conversa con él, explícale lo que sientes y pídele que te ayude. Es más, pídele su opinión en otras cosas que podrían cambiarlas juntos para renovar su amor.

  • Si el embarazo es lo que ocasionan estos cambios en ti, visiten juntos al ginecólogo y expónganle estos problemas
Si después de todo ello, tus sentimientos ya no son los mismos, o los problemas no logran superarse, sugiérele a tu pareja que visiten a un terapista de pareja.
Lo que hará el terapista es tratar de dilucidar mediante sesiones, a modo de conversaciones y dinámicas qué es lo que están sucediendo entre ustedes, y de esta manera, encontrar alternativas que hagan más llevadera tu vida de pareja. Si tienes estos problemas y no los puedes resolver, no te desanimes, que toda solución posible vale en nombre del amor.

Vía.|  http://www.comoconquistarlo.com